Ética para la vida diaria

Las cinco pautas éticas sirven como prácticas dinámicas y vivas en la vida cotidiana que fomentan el despertar en el mundo moderno. Reconocemos que toda la vida es relacional e incluye múltiples niveles de relacionalidad:

  • como seres humanos individuales
  • como participantes en mundos sociales construidos colectivamente 
  • como miembros de un mundo natural vivo

Nuestra práctica se profundiza a través de una mayor conciencia de cómo nuestras palabras y acciones, intencionalmente y no intencionalmente, nos impactan a nosotros mismos, a los demás y a todos los seres sintientes. Los siguientes comentarios e interpretaciones no se presentan como reglas estáticas sino como oportunidades para investigaciones individuales y relacionales en curso en nuestra sangha. 

1. Abstenerse de quitar la vida: Reverencia por la vida 

Reconocemos y honramos toda vida. Tenemos la intención de cultivar relaciones sanas y respetuosas con las muchas formas de vida de las que somos una. Nos esforzamos por comprender los sistemas de daño de los que formamos parte y reconocer cómo nuestras acciones o inacciones perpetúan o disminuyen el daño. Conscientes de que nuestra liberación está entrelazada con la de todos los seres, nos comprometemos a comprender y transformar el sufrimiento, tanto a nivel individual como social.

2. Abstenerse de tomar lo que no se da: Compartir equitativamente

Aceptamos para alimento y consuelo lo que se ofrece gratuitamente siendo conscientes de las necesidades de toda la comunidad viva de la que depende nuestra existencia. Como individuos, nos abstenemos escrupulosamente de tomar lo que no nos pertenece, y también reflexionamos colectivamente sobre cómo se ha establecido la propiedad histórica. Acordamos ser honestos en nuestro trato con el dinero y tener cuidado al gastar fondos y recursos comunales. Trabajamos por sistemas ecológicos de sustentabilidad y renovación basados ​​en el compartir justo y compasivo entre todos los pueblos, animales y plantas.

3. Abstenerse de mala conducta sensual: Integridad en el comportamiento sexual

Conscientes del poder de la energía sexual y su potencial para abrirse a una unión profunda y activar heridas profundas, elegimos participar en una expresión sexual respetuosa basada en el consentimiento mutuo. También somos conscientes de las desigualdades de poder dentro de las relaciones y, por lo tanto, nos abstendremos de conductas y discursos sexuales dañinos o explotadores. De esta manera, nos protegemos a nosotros mismos, a quienes nos rodean, a nuestras familias, a nuestra comunidad y a los niños en todas partes. Emprendemos la práctica de honrar nuestros propios compromisos de asociación y los de los demás. 

4. Abstenerse de hablar mal: Comunicación Ética

Conscientes del poder de la expresión verbal y no verbal para curar o dañar, cultivamos una intención clara al hablar y una atención receptiva al escuchar. Practicamos decir solo lo que es verdadero, amable, beneficioso y oportuno, mientras nos abstenemos de palabras duras, ociosas o divisivas. 

Reconocemos que los conflictos surgen naturalmente en la vida comunitaria debido a nuestro condicionamiento individual y social generalizado. Estamos abiertos a aplicar prácticas relacionales para sanar rupturas relacionales y nutrir las habilidades y capacidades para la reconciliación ya sea como participantes o como testigos. Elegimos palabras que apoyan la armonía en la comunidad pero no nos abstenemos de decir la verdad donde se percibe daño. 

5. Abstenerse de acciones que adormecen la mente: Consumo Consciente

Como organismos sensibles, somos impactados por lo que captamos en todas las puertas de nuestros sentidos. 

Nos comprometemos con la salud, la claridad y el bienestar de nuestro cuerpo-mente individual y comunitario. Nos abstenemos de lo que conduce al descuido, la pérdida de la conciencia o los estados mentales adictivos.